El envejecimiento cambia el comportamiento de las personas; pero a su vez, el cómo las personas se comportan influye en la forma en que envejecen. Diversos son los factores que determinan, median y motivan el logro de una longevidad con bienestar, pero resulta indudable que el sistema de actividades, el mantenimiento de expectativas y metas así como el predominio de un humor positivo, juegan un importante papel en este sentido. El problema consiste en que no se trata sólo de dar más años a la vida, sino además de cómo otorgar más vida a los años, lo que significa lograr una longevidad con bienestar.
El envejecimiento aparece como uno de los procesos, inevitables, asociados al ciclo vital humano; comienza al nacer y termina con la muerte. Dulcey-Ruiz y Uribe (2002) al hacer referencia al proceso de envejecimiento plantean que: “Vivir es envejecer” decía el biólogo contemporáneo Nathan Shork. Según la Organización Mundial de la Salud (1999): “En nuestro mundo, lleno de diversidad y constante cambio, el envejecimiento es una de las pocas características que nos definen y nos unifican a todos. Estamos envejeciendo y esto debe celebrarse. Tenga usted 25 o 65 años, 10 o 120, igualmente está envejeciendo”.
Los problemas del envejecimiento o más bien muchas de las preocupaciones asociadas al mismo, se relacionan con la disminución progresiva de la capacidad funcional orgánica; y el deterioro progresivo que se produce (deterioro de la piel, pérdida de memoria, problemas visuales y auditivos, debilidad corporal y otros), por lo que los proyectos de aumentar los años de vida (y por lo tanto el envejecimiento) enfrentan el reto de intentar reducir o frenar los efectos negativos vinculados al proceso de envejecer.
Estrategias para retardar el envejecimiento
Las estrategias genéticas están contempladas entre las alternativas exploradas en los intentos de retardar el envejecimiento y prolongar la vida. Los científicos se han dedicado a estudiar un conjunto de genes que de alguna manera regulan o se relacionan con el proceso de envejecimiento.
Los individuos que envejecen de manera óptima y logran una longevidad con bienestar, son aquellos que permanecen activos (física y socialmente), manejan adecuadamente la reducción de su mundo social y sustentan determinados valores personales.
Entre los elementos y factores que favorecen una longevidad con bienestar podemos señalar los siguientes:
1. Sentirse útil.
2. Conservar condiciones físicas favorables.
3. Mantener el sentido del humor.
4. Disfrutar de compañía de pareja.
5. Suprimir lo no solucionable.
6. Mantener múltiples intereses.
7. Ver los cambios como reto más que como amenaza.
8. Contar con red de apoyo social.
9. Poseer mecanismos apropiados para el manejo del estrés.
10. Sentimiento de control.
11. Compromiso.
12. Utilización del tiempo libre de una manera correcta y sabia.
Lo anterior se orienta en las direcciones de lograr un adecuado bienestar físico y psicológico, un monto aceptable de relaciones interpersonales (familia, amigos), proseguir el desarrollo personal (intelectual, auto-expresión, autoconciencia), mantener intereses y el vínculo a actividades recreativas y espirituales, en resumen: mantener la capacidad de asombrarnos ante la realidad cotidiana y el interés por aprender cosas nuevas e implicarnos en nuevos proyectos, algún objetivo o alguna meta.
Referencias bibliográficas
Dulcey-Ruiz E, Uribe C. Psicología del ciclo vital: hacia una visión comprensiva de la vida humana. Revista Latinoamericana de Psicología 2000; 34(1y2):17-27.

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