Actualmente la población a nivel mundial vive más.
Frente a este nuevo escenario la Organización Mundial de la Salud (OMS), junto
a un grupo de expertos crearon el concepto de “Envejecimiento Activo”, el cual
promueve que dicho proceso vital se desarrolle de forma saludable y
participativa.
“Antes de esta iniciativa de la OMS, la postura de
mucha gente era que a medida pasaban los años, había que esperar el soporte del
Estado. Hoy la visión es que las personas son dueñas y partícipes de su
desarrollo, por lo tanto gran parte de la responsabilidad es personal. Los
mayores al igual que los jóvenes o los adultos tienen que auto exigirse y ser
protagonistas de su proceso de envejecimiento”, señala el doctor Pedro Paulo
Marín, Jefe del Programa de Geriatría y Gerontología de la Pontificia
Universidad Católica de Chile.
Cada persona va a envejecer según cómo ha vivido. El
envejecimiento no empieza a los 60, ni a los 70, sino desde mucho antes.
Incluso se piensa que comienza desde cuando uno es concebido. Desde ese punto
de vista, Pedro Paulo Marín es enfático en señalar que “depende de cómo fue la
vida intrauterina y de cómo fue atendido ese niño, muchas enfermedades como la
osteoporosis aparecen en las mujeres desde niñas (15, 18, 20 años) dependiendo
de cuánto ejercicio hicieron y cuánto calcio consumieron”
Nunca es
tarde
En general, las investigaciones en medicina y salud,
permiten afirmar que, si bien no todas las situaciones o enfermedades tienen
solución, hoy todo tiene tratamiento o compensación. Aun cuando quienes no
tuvieron la correcta alimentación o los cuidados adecuados en su niñez, es
posible que preparen una vejez más sana. Muchas de las enfermedades que
aparecen son crónicas y por lo tanto no se mejoran pero sí se alivian.
El error está en quedarse cruzado de brazos y no
trabajar por un mejor envejecer, más sano y activo. Muchas mujeres dejan de
tomar leche, pese a ser la mejor y más barata fuente de calcio. Otros, en
cambio, se resisten a los tratamientos cuando éstos pueden cambiar notoriamente
la calidad de vida. Así como los miopes con anteojos ven mejor, la persona
hipertensa o diabética puede llevar una vida normal si siguen el régimen y se
toman los medicamentos. Por lo tanto, no importa si a mayor edad uno toma cinco
o 10 tabletas en la medida que estén bien recetadas y que se respeten los
controles, como mínimo dos veces al año.
Más vale
movernos
Cuando un adulto mayor se aburre o lo pasa bien es de
su exclusiva responsabilidad. Las personas mayores no salen a las calles por
distintas razones: porque los van a asaltar, porque se puede caer en las
veredas, y porque también las familias no los dejan salir. En Europa el 40% de
los adultos mayores viven solos, por lo tanto, tienen que salir a comprar, a la
parroquia o con el grupo de amigos. En cambio en Colombia existe esta cultura
de enclaustramiento de meses o años, por lo tanto los músculos de esas personas
se van atrofiando no por viejo, sino que por sedentario.
Hay que moverse y caminar. En ese sentido, un buen
ejercicio consiste en tomar el ritmo como si uno fuera atrasado a algún lugar
durante 15 minutos diarios por lo menos 5 veces a la semana. De lo contrario
entran en círculo perverso, pues al no moverse se ponen obesos o con sobrepeso
y como consecuencia aumentan enfermedades como la artrosis, o incluso se
deprimen porque no se relacionan con otros”.

Todos adquirimos los hábitos, pero también los podemos
cambiar. “Uno puede dejar de fumar, de comer sal, de comer grasas. Por lo
tanto, el envejecer sano es una decisión personal. Si usted quiere vivir para
proyectarse y llegar bien a los 80 años, tiene que exigirse y trabajar por un
buen envejecer. De lo contrario no debe quejarse. El 99% es responsabilidad de
la persona, no de los hijos, ni del gobierno, ni de los doctores. Un buen
ejemplo son las mujeres y el colesterol, ellas asimilaron y entendieron que era
mejor que las frituras no fueran parte de la comida en su hogar. Ahora falta el
resto, el envejecer activos, el asumir que cada vez seremos una sociedad con más
adultos mayores y hay que prepararse para ello.
Diez pasos
para mantenerse activo