domingo, 21 de abril de 2013

EDITORIAL


El otoño es una de las estaciones más hermosas e intensas del año, porque en ellas se fusionan la nostalgia y la levedad del viento que renueva las hojas. Justo como la tercera edad de las personas en la que se mimetizan los recuerdos de todo lo que se ha hecho en la vida y la tranquilidad de saber que nuestra misión la hemos cumplido cabalmente ganándonos el derecho de gozar de una vida plena.

Con la intención de ser parte de esta etapa, surge la revista Adulto Mayor, Más edad, Más experiencia 

un proyecto Colaborativo del Grupo 301138_125 del Curso de Vejez y Muerte como espacio de Construcción de sentido,  cuya finalidad es acompañar, orientar, informar y entretener a los lectores a través de artículos y el análisis de aquellos temas que nos preocupen e interesen desde el punto de vista de la vejez como construcción social.  

Adulto Mayor, Más edad, Más experiencia,  tiene como misión poner en tus manos la información que te puede servir para vivir mejor de manera integral, contando con la participación de especialistas en cada uno de los temas que preparamos para ti. Es una publicación con un concepto positivo, creativo, y entusiasta; es un proyecto que nos recuerda que entre más edad,  más experiencia.


Jane Soler Herrera

EL ATARDECER DE LA VIDA: ADULTO MAYOR. Por Silvia Marcela Rodríguez


En este artículo encontramos temas muy importantes que en unas cortas líneas nos describe la etapa de la vejez. 

LA PERCEPCIÓN DEL ADULTO MAYOR EN LA HISTORIA:

En el transcurso de la historia los adultos mayores han sido concebidos por algunas culturas y civilizaciones de distintas maneras, percepciones que han creado tipificación de la tercera edad de manera tanto positiva como negativa.
Muchos autores han realizado diferentes investigaciones con respecto al adulto mayor. El autor Georges Minnois en su historia de la vejez resalta tres factores:
*      El grupo social del adulto mayor es altamente vulnerable.
*      Los adultos mayores son vistos en algunos países como seres inertes y sin poca opción para aportar a la sociedad.
*      El autor también establece otro factor que es el conocimiento y la experiencia que derivan de la duración de la vida.

Acogiendo otras percepciones en la indagación sobre los adultos mayores en la historia se resaltan distintas apreciaciones; en las sociedades antiguas, “alcanzar edades avanzadas significa una privilegio, una hazaña que no podía lograrse sin la ayuda de los dioses” esta etapa era una recompensa de los dioses para los justos.
Confucio estipulo que en China se le debía rendir obediencia al hombre de más edad, asemejándolo con la sabiduría, en la época griega Galeno dice “no es otra cosa que la constitución seca y fría del cuerpo, resultado de una larga vida”  Lo contrario de lo que piensa Aristóteles de la vejez ya que este la ve como una enfermedad; en el siglo XVII comienzan los progresos, Víctor Hugo escribe la primera gran consagración al viejo y su aparición favorable en la literatura: “si se ve fuego en los ojos de un joven, en los ojos de un viejo se ve luz”.
El mundo con el tiempo va transformando y así mismo van llegando cosas nuevas como lo so  la tecnología y no sólo pueden disfrutar los niños y jóvenes sino también los adultos mayores, ya que recordemos que todo esta en la mente y querer es poder.

ENVEJECIMIENTO DEMOGRÁFICO:

El envejecimiento demográfico es un acontecimiento que está tomando por sorpresa a la sociedad Colombiana. Está envejeciendo a un ritmo 4 veces más rápido que el que caracterizo al envejecimiento de los países de llamado primer mundo. Colombia vive con respecto a países de América Latina la segunda fase de transición demográfica, acompañada de notables cambios en el ámbito familiar, regional, económico, político, socio-cultural y tecnológico.

EL TÉRMINO DE LA TERCERA EDAD:

El diccionario de la lengua Española de la real academia de la lengua en su vigésima edición ha aportado definiciones básicas de vejez, viejo, senectud y senil, con los cuales se pueden abordar una comprensión más universal de la tercera edad.

AUTO PERCEPCIÓN PSICOLÓGICA DEL ADULTO MAYOR:
Las familias de hoy ahora han cambiado antes las casas eran grandes y había espacio para todos y para todo entre esos espacios estaba el de compartir y dialogar con los abuelos ahora no, se ha cambiado para familias más pequeñas y se han dejado a los abuelos a un lado sin pensar en el daño emocional y psicológico que se les causa, según José Luis Yser de Arce entre ellos están.

·         Pérdida de autoestima
·         Pérdida de facilidad de adaptación.

BENEFICIOS DEL ADULTO MAYOR EN COLOMBIA:

 La tercera edad, una etapa de la vida que comienza entre los 60 y 65 años, según los estándares de la organización de las naciones unidas ONU, requiere el cumplimiento pleno de los derechos establecidos en las legislaciones constitucionales y de los recursos destinados a mejorar las condiciones de vida de las personas mayores. En este caso se contextualizan los beneficios de los adultos en el territorio Colombiano  bajo la ley 1171 de 2007.






FÁBULAS Y MORALEJAS. VIVE EL PRESENTE. Por Yuri Yilery Murcia


Pedro era un niño muy vivaracho. Todos le querían: su familia, sus amigos y sus maestros. Pero tenía una debilidad. – ¿Cual?
Era incapaz de vivir el momento. No había aprendido a disfrutar el proceso de la vida. 

Cuando estaba en el colegio, soñaba con estar jugando fuera. Cuando estaba jugando soñaba con las vacaciones de verano. Pedro estaba todo el día soñando, sin tomarse el tiempo de saborear los momentos especiales de su vida cotidiana. Una mañana, Pedro estaba caminando por un bosque cercano a su casa. Al rato, decidió sentarse a descansar en un trecho de hierba y al final se quedó dormido. Tras unos minutos de sueño profundo, oyó a alguien gritar su nombre con voz aguda. Al abrir los ojos, se sorprendió de ver una mujer de pie a su lado. Debía de tener unos cien años y sus cabellos blancos como la nieve caían sobre su espalda como una apelmazada manta de lana. En la arrugada mano de la mujer había una pequeña pelota mágica con un agujero en su centro, y del agujero colgaba un largo hilo de oro. 
La anciana le dijo: “Pedro, este es el hilo de tu vida. Si tiras un poco de él, una hora pasará en cuestión de segundos. Y si tiras con todas tus fuerzas, pasarán meses o incluso años en cuestión de días” Pedro estaba muy excitado por este descubrimiento. “¿Podría quedarme la pelota?”, preguntó. La anciana se la entregó.

Al día siguiente, en clase, Pedro se sentía inquieto y aburrido. De pronto recordó su nuevo juguete. Al tirar un poco del hilo dorado, se encontró en su casa jugando en el jardín. Consciente del poder del hilo mágico, se cansó enseguida de ser un colegial y quiso ser adolescente, pensando en la excitación que esa fase de su vida podía traer consigo. Así que tiró una vez más del hilo dorado.
De pronto, ya era un adolescente y tenía una bonita amiga llamada Elisa. Pero Pedro no estaba contento. No había aprendido a disfrutar el presente y a explorar las maravillas de cada etapa de su vida. Así que sacó la pelota y volvió a tirar del hilo, y muchos años pasaron en un solo instante. Ahora se vio transformado en un hombre adulto. Elisa era su esposa y Pedro estaba rodeado de hijos. Pero Pedro reparó en otra cosa. Su pelo, antes negro como el carbón, había empezado a encanecer. Y su madre, a la que tanto quería, se había vuelto vieja y frágil. Pero el seguía sin poder vivir el momento. De modo que una vez más, tiró del hilo mágico y esperó a que se produjeran cambios.

Pedro comprobó que ahora tenía 90 años. Su mata de pelo negro se había vuelto blanca y su bella esposa, vieja también, había muerto unos años atrás. Sus hijos se habían hecho mayores y habían iniciado sus propias vidas lejos de casa. Por primera vez en su vida, Pedro comprendió que no había sabido disfrutar de las maravillas de la vida. Había pasado por la vida a toda prisa, sin pararse a ver todo lo bueno que había en el camino.

Pedro se puso muy triste y decidió ir al bosque donde solía pasear de muchacho para aclarar sus ideas y templar su espíritu. Al adentrarse en el bosque, advirtió que los arbolitos de su niñez se habían convertido en robles imponentes. El bosque mismo era ahora un paraíso natural. Se tumbó en un trecho de hierba y se durmió profundamente. Al cabo de un minuto, oyó una voz que le llamaba. Alzó los ojos y vio que se trataba nada menos que de la anciana que muchos años atrás le había regalado el hilo mágico. “¿Has disfrutado de mi regalo?”, preguntó ella. Pedro no vaciló al responder: “Al principio fue divertido pero ahora odio esa pelota. La vida me ha pasado sin que me enterase, sin poder disfrutarla. Claro que habría habido momentos tristes y momentos estupendos, pero no he tenido oportunidad de experimentar ninguno de los dos. Me siento vacío por dentro. Me he perdido el don de la vida.  “Eres un desagradecido, pero igualmente te concederé un último deseo”, dijo la anciana. Pedro pensó unos instantes y luego respondió: “Quisiera volver a ser un niño y vivir otra vez la vida”. Dicho esto se quedó otra vez dormido.

“Pedro volvió a oír una voz que le llamaba y abrió los ojos. ¿Quien podrá ser ahora?, se preguntó. Cual no sería su sorpresa cuando vio a su madre de pie a su lado. Tenía un aspecto juvenil, saludable y radiante. Pedro comprendió que la extraña mujer del bosque le había concedido el deseo de volver a su niñez. Ni que decir tiene que Pedro saltó de la cama al momento y empezó a vivir la vida tal como había esperado. Conoció muchos momentos buenos, muchas alegrías y triunfos, pero todo empezó cuando tomó la decisión de no sacrificar el presente por el futuro y empezar a vivir en el ahora.

¨Debemos valorar y apreciar cada etapa de nuestra vida sabiendo que cada una es única y que nunca volverá ¨






sábado, 20 de abril de 2013

LONGEVIDAD Y BIENESTAR. Por Jane Paola Soler


El envejecimiento cambia el comportamiento de las personas; pero a su vez, el cómo las personas se comportan influye en la forma en que envejecen. Diversos son los factores que determinan, median y motivan el logro de una longevidad con bienestar, pero resulta indudable que el sistema de actividades, el mantenimiento de expectativas y metas así como el predominio de un humor positivo, juegan un importante papel en este sentido. El problema consiste en que no se trata sólo de dar más años a la vida, sino además de cómo otorgar más vida a los años, lo que significa lograr una longevidad con bienestar.

El envejecimiento aparece como uno de los procesos, inevitables, asociados al ciclo vital humano; comienza al nacer y termina con la muerte. Dulcey-Ruiz y Uribe (2002) al hacer referencia al proceso de envejecimiento plantean que: “Vivir es envejecer” decía el biólogo contemporáneo Nathan Shork. Según la Organización Mundial de la Salud (1999): “En nuestro mundo, lleno de diversidad y constante cambio, el envejecimiento es una de las pocas características que nos definen y nos unifican a todos. Estamos envejeciendo y esto debe celebrarse. Tenga usted 25 o 65 años, 10 o 120, igualmente está envejeciendo”.
Los problemas del envejecimiento o más bien muchas de las preocupaciones asociadas al mismo, se relacionan con la disminución progresiva de la capacidad funcional orgánica; y el deterioro progresivo que se produce (deterioro de la piel, pérdida de memoria, problemas visuales y auditivos, debilidad corporal y otros), por lo que los proyectos de aumentar los años de vida (y por lo tanto el envejecimiento) enfrentan el reto de intentar reducir o frenar los efectos negativos vinculados al proceso de envejecer.

Estrategias para retardar el envejecimiento
Las estrategias genéticas están contempladas entre las alternativas exploradas en los intentos de retardar el envejecimiento y prolongar la vida. Los científicos se han dedicado a estudiar un conjunto de genes que de alguna manera regulan o se relacionan con el proceso de envejecimiento.
Los individuos que envejecen de manera óptima y logran una longevidad con bienestar, son aquellos que permanecen activos (física y socialmente), manejan adecuadamente la reducción de su mundo social y sustentan determinados valores personales.
Entre los elementos y factores que favorecen una longevidad con bienestar podemos señalar los siguientes:

1.    Sentirse útil.
2.    Conservar condiciones físicas favorables.
3.    Mantener el sentido del humor.
4.    Disfrutar de compañía de pareja.
5.    Suprimir lo no solucionable.
6.    Mantener múltiples intereses.
7.    Ver los cambios como reto más que como amenaza.
8.    Contar con red de apoyo social.
9.    Poseer mecanismos apropiados para el manejo del estrés.
10. Sentimiento de control.
11. Compromiso.
12. Utilización del tiempo libre de una manera correcta y sabia.

Lo anterior se orienta en las direcciones de lograr un adecuado bienestar físico y psicológico, un monto aceptable de relaciones interpersonales (familia, amigos), proseguir el desarrollo personal (intelectual, auto-expresión, autoconciencia), mantener intereses y el vínculo a actividades recreativas y espirituales, en resumen: mantener la capacidad de asombrarnos ante la realidad cotidiana y el interés por aprender cosas nuevas e implicarnos en nuevos proyectos, algún objetivo o alguna meta.

Referencias bibliográficas
Dulcey-Ruiz E, Uribe C. Psicología del ciclo vital: hacia una visión comprensiva de la vida humana. Revista Latinoamericana de Psicología 2000; 34(1y2):17-27.

martes, 16 de abril de 2013

ENVEJECIMIENTO ACTIVO: UNA RESPONSABILIDAD PERSONAL Por Jane Paola Soler


Actualmente la población a nivel mundial vive más. Frente a este nuevo escenario la Organización Mundial de la Salud (OMS), junto a un grupo de expertos crearon el concepto de “Envejecimiento Activo”, el cual promueve que dicho proceso vital se desarrolle de forma saludable y participativa.
“Antes de esta iniciativa de la OMS, la postura de mucha gente era que a medida pasaban los años, había que esperar el soporte del Estado. Hoy la visión es que las personas son dueñas y partícipes de su desarrollo, por lo tanto gran parte de la responsabilidad es personal. Los mayores al igual que los jóvenes o los adultos tienen que auto exigirse y ser protagonistas de su proceso de envejecimiento”, señala el doctor Pedro Paulo Marín, Jefe del Programa de Geriatría y Gerontología de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Cada persona va a envejecer según cómo ha vivido. El envejecimiento no empieza a los 60, ni a los 70, sino desde mucho antes. Incluso se piensa que comienza desde cuando uno es concebido. Desde ese punto de vista, Pedro Paulo Marín es enfático en señalar que “depende de cómo fue la vida intrauterina y de cómo fue atendido ese niño, muchas enfermedades como la osteoporosis aparecen en las mujeres desde niñas (15, 18, 20 años) dependiendo de cuánto ejercicio hicieron y cuánto calcio consumieron”  

Nunca es tarde  

En general, las investigaciones en medicina y salud, permiten afirmar que, si bien no todas las situaciones o enfermedades tienen solución, hoy todo tiene tratamiento o compensación. Aun cuando quienes no tuvieron la correcta alimentación o los cuidados adecuados en su niñez, es posible que preparen una vejez más sana. Muchas de las enfermedades que aparecen son crónicas y por lo tanto no se mejoran pero sí se alivian.  

El error está en quedarse cruzado de brazos y no trabajar por un mejor envejecer, más sano y activo. Muchas mujeres dejan de tomar leche, pese a ser la mejor y más barata fuente de calcio. Otros, en cambio, se resisten a los tratamientos cuando éstos pueden cambiar notoriamente la calidad de vida. Así como los miopes con anteojos ven mejor, la persona hipertensa o diabética puede llevar una vida normal si siguen el régimen y se toman los medicamentos. Por lo tanto, no importa si a mayor edad uno toma cinco o 10 tabletas en la medida que estén bien recetadas y que se respeten los controles, como mínimo dos veces al año.

Más vale movernos  

Cuando un adulto mayor se aburre o lo pasa bien es de su exclusiva responsabilidad. Las personas mayores no salen a las calles por distintas razones: porque los van a asaltar, porque se puede caer en las veredas, y porque también las familias no los dejan salir. En Europa el 40% de los adultos mayores viven solos, por lo tanto, tienen que salir a comprar, a la parroquia o con el grupo de amigos. En cambio en Colombia existe esta cultura de enclaustramiento de meses o años, por lo tanto los músculos de esas personas se van atrofiando no por viejo, sino que por sedentario.
Hay que moverse y caminar. En ese sentido, un buen ejercicio consiste en tomar el ritmo como si uno fuera atrasado a algún lugar durante 15 minutos diarios por lo menos 5 veces a la semana. De lo contrario entran en círculo perverso, pues al no moverse se ponen obesos o con sobrepeso y como consecuencia aumentan enfermedades como la artrosis, o incluso se deprimen porque no se relacionan con otros”.

Todos adquirimos los hábitos, pero también los podemos cambiar. “Uno puede dejar de fumar, de comer sal, de comer grasas. Por lo tanto, el envejecer sano es una decisión personal. Si usted quiere vivir para proyectarse y llegar bien a los 80 años, tiene que exigirse y trabajar por un buen envejecer. De lo contrario no debe quejarse. El 99% es responsabilidad de la persona, no de los hijos, ni del gobierno, ni de los doctores. Un buen ejemplo son las mujeres y el colesterol, ellas asimilaron y entendieron que era mejor que las frituras no fueran parte de la comida en su hogar. Ahora falta el resto, el envejecer activos, el asumir que cada vez seremos una sociedad con más adultos mayores y hay que prepararse para ello. 

Diez pasos para mantenerse activo
  




REPRESENTACIONES Y ESTEROTIPOS DE LA VEJEZ Por Jane Paola Soler

MITOS Y PREJUICIOS PARA CON LAS PERSONAS MAYORES


En general, la gente no suele pararse a reflexionar sobre como será su propia vejez; solo cuando se encuentra inmersa en ella, junto con sus parientes o amigos, comienza la reflexión. Y es que la vejez, lo mismo que la muerte, constituye un tabú de primera magnitud para el ser humano. La mayoría basa sus sentimientos en temores primitivos, prejuicios y tópicos más que en auténtico conocimiento.
Hay quien habla, con una visión optimista de los años de jubilación, de nuestros abuelos, de nuestros mayores, y piensan que la seguridad social solucionará sus problemas económicos, les proveerá de residencias agradables y cuidados adecuados. Otra corriente de opinión, en cambio, piensa que los viejos están acabados, anticuados, confusos, extraños. No es extraño entonces que muchos niños y jóvenes teman envejecer, que los adultos declaren frecuentemente que una vez acabada su edad madura preferirían morir, y que muchos ancianos no hagan nada por seguir viviendo.

Desde una perspectiva más objetiva y por que no conveniente, la vejez no es ni un período detestable ni tampoco sublime. Como todas las etapas de la vida, tiene sus problemas y sus tristezas, pero también sus posibilidades de alegría y realización.
Ciertamente, hay que aceptar el proceso de envejecimiento y la posibilidad de estar más cercana de riesgos de perder la vida, pero la persona mayor puede desarrollar la energía física y psíquica necesaria y suficiente para adaptarse a los cambios y pérdidas, y hacerlo de una manera creativa.

Podríamos resumir, siguiendo a Butler, N. (1977), algunos mitos y prejuicios:

Del envejecimiento Cronológico: es la idea de que la edad de una persona se mide por el número de años que ha vivido.

De la improductividad: es la idea de que la edad y la presencia de enfermedades y adversidades sociales impiden desarrollar las capacidades y talentos personales.

Del desasimiento, descompromiso o desvinculación: se basa en la falsa creencia de que la retirada progresiva de los intereses de la vida forma parte necesariamente del proceso normal de envejecimiento.

De la inflexibilidad: es la incapacidad para cambiar y adaptarse a situaciones nuevas.

De la senilidad: la pérdida de memoria, de la disminución de la atención y de la aparición de episodios confusionales, productos todos ellos de la lesión cerebral, síntomas de depresión, ansiedad, desnutrición, enfermedades físicas que pueden producir una aparente conducta senil.

De la serenidad: que sitúa al adulto mayor en una especie de paraíso terrenal.

De la ultra generalización: que consiste en atribuir a todas las personas las características de una sola persona.

De la omnipotencia: es la idea que promueve la creencia de que una persona lo puede todo y contra todo pronóstico siempre superará los problemas y riesgos.

BIBLIOGRAFÍA
García, A. Dependencia y Vejez, una aproximación al debate social".  Ed. Aran
Sánchez, Jesús.(198")"La Vejez y sus mitos" de  Ed.Aula abierta. Salvat.

martes, 9 de abril de 2013

POR QUÉ SE ENVEJECEN LAS PERSONAS SEGÚN DIANE PAPALIA?. Por Jane Paola Soler


El libro de Papalia, D. nos ofrece información a través de múltiples investigaciones sobre el desarrollo humano, el cual nos muestra a gran escala, los ciclos vitales del ser humano, asimilándolo a una reacción en cadena, como parte de esos procesos evolutivos, la condición del individuo, su transformación, cambio hasta la muerte. Específicamente, uno de los ciclos vitales en los cuales según la cultura, la política, el orden social, etc., no se encuentra dentro del marco de relevancias, aunque, hoy por hoy, existe un interés de tratar de mejorar las condiciones de vida de las cuales cualquier individuo atraviesa su último ciclo vital “el envejecimiento”.
La tesis del autor Diane Papalia, expone dos teorías de por qué se envejecen las personas: “la vejez es un proceso complejo, influido por la herencia, la alimentación, la salud, los factores ambientales y no se sabe con exactitud por que el cuerpo de las personas funcionan menos eficientemente a medida que se hace viejo”. Según esta tesis y al igual que muchas otras tesis de autores, las personas, como parte de nuestra ley natural y dado el ciclo vital “nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos”; vemos que desde el nacimiento, el individuo está sometido a ir pasando por esos ciclos de vida hasta la decadencia, al desgaste físico y mental como producto de etapas cumplidas próximas a caducar.

Papalia nos habla sobre su teoría del desgaste físico como: “un deterioro comparado a una máquina, cuyas partes eventualmente se descomponen.. trayendo enfermedades, hasta la muerte...” Estoy de acuerdo con esta teoría del desgaste, porque el hombre al igual que su entorno, es un sistema que opera también por causa y efecto, científicamente comprobado, la tendencia del ser humano a debilitarse y por ende el envejecimiento. Dado que el proceso de la vejez es un proceso turbio como producto de la declinación del ciclo vital y en las cuales cada individuo tiene que afrontar.

La persona en su etapa de vejez, dependiendo de su entorno, su estilo de vida, raza, credo, status, el rol frente a la sociedad, se determina así mismo y se proyecta como una etapa si es el caso, vitalicia y virtuosa por su gran recorrido lleno de frutos a lo largo de su vida; en otras condiciones la vejez es considerada como aquel momento donde se cierran puertas internas y externas y consigo las perspectivas de vida, o simplemente la vejez como sinónimo de estorbo.

A pesar de las diferentes visiones que se tejen en torno a la senectud, resulta evidente que hasta ahora es un tema controvertido por la forma en que las personas se ven obligadas a envejecer, restándole importancia el hecho de estar ya viejo.

Referencia:

Papalia, D. Desarrollo Humano.  Mc graw-hill